La convivencia en una comunidad de propietarios se sostiene sobre acuerdos que casi nadie revisa hasta que hay problemas. Y cuando llega, casi siempre es por lo mismo: derramas impagadas, obras, ruidos o decisiones de la junta.
La Ley de Propiedad Horizontal, que fija qué mayoría se necesita para cada tipo de acuerdo. Y ahí está el origen de muchos pleitos: decisiones tomadas sin el respaldo legal necesario son impugnables.
Los asuntos más frecuentes son la reclamación de cuotas y derramas impagadas, la impugnación de acuerdos, las obras que afectan a elementos comunes, las reclamaciones por humedades y las actividades molestas.
Un apunte práctico: los acuerdos solo pueden impugnarse dentro de plazo, y es corto. Dejarlo pasar convierte aquí en firme un acuerdo que quizá era anulable.